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Terra
La Coctelera

El Cuaderno de Noah

Séque las probabilidades y la ciencia está contramí. Pero también sé quela ciencia no es infalible; la experiencia me lo hademostrado. Por esocreo que los milagros, por inexplicables o increíbles queparezcan,existen y pueden contradecir el orden natural de las cosas.


El amor perfecto deja huella y el suyohabía sido perfecto.

Ypor un fugaz instante, por unalevísima brizna de tiempo que flotó en elaire como las luciérnagas en un cielode verano, se preguntó si habíavuelto a enamorarse de él.

La ansiedadque la había empujado allíhabía desaparecido, y se alegraba de ello,pero le preocupaban los sentimientosque la habían remplazado, laexcitación que se filtraba por sus poros,arremolinándose como el polvode oro en un cedazo. Podría haberse esforzadopara negarla, para huir deella, pero en el fondo sabía que no quería queparara. Hacía muchos añosque no se sentía así.

Miró las estrellasy recordó las milesde noches vacías que había pasado desde la últimavez que se habían visto. Esteencuentro había hecho que los sentimientosemergieran a la superficie, y leresultaba imposible volver aenterrarlos. Supo que quería volver a hacerle el amory que ella lecorrespondiera. Era lo que más deseaba en el mundo.

Lospoetas casi siempre describen elamor como un sentimiento que escapa anuestro control, que vence a la lógica yal sentido común. En mi caso,fue exactamente así. No esperaba enamorarme de tiy dudo mucho que tútuvieras previsto enamorarte de mí. Pero cuando nosconocimos, ningunode los dos pudo evitarlo. Nos enamoramos a pesar de nuestrasdiferenciasy, al hacerlo, creamos un sentimiento singular y maravilloso. Paramí,fue un amor que sólo puede existir una vez, y por eso cada minutoquepasamos juntos ha quedado grabado en mi memoria. Nunca olvidaré unsoloinstante de nuestra relación.

- Eres mejor de como te recordaba,Allie.
- Y tú eres un encanto, Noah.
[...]
- No lo digo porque sea un encanto. Lodigo porque siempre te he querido y te sigo queriendo. Mucho más de lo queimaginas.

Nosduele tanto separarnos porquenuestras almas están unidas. Es probableque siempre lo hayan estado y quesiempre lo estén. Quizá hayamos vividomil vidas antes que ésta y nos hayamosencontrado en cada una de ellas.Y hasta es posible que en cada ocasión noshayamos separado por losmismos motivos. Eso significa que este adiós es a untiempo un adiós dediez mil años y un preludio de lo que vendrá.

Eresla respuesta a todas misplegarias. Eres una canción, un sueño, unmurmullo, y no sé cómo he podidovivir tanto tiempo sin ti. Te quieroAllie, te quiero mucho más de lo queimaginas.

Durantelos últimos minutos en elsalón, no he hecho más que preguntarme qué eslo que más quiero en la vida[...]. ¿Y sabes cuál fue la respuesta? Quete quiero a ti.

No quiero pasarme el resto de mi vidapensando en ti, imaginando cómo hubiera sido vivir contigo. Quédate conmigo,Allie.

Pasamostodo el día juntos, perodormimos separados. Los médicos me hanprohibido verla después de anochecer.Entiendo perfectamente susrazones, y aunque estoy de acuerdo con ellos, de vezen cuando rompo lasreglas. Cuando estoy de humor, me escapo de mi habitación[...] y vengoa verla dormir. Ella no lo sabe. Entro, observo cómo respira, ypiensoque si no hubiera sido por ella, jamás me habría casado. Y cuandomirosu cara, una cara que conozco más que la mía, sé que yo he sidoigual deimportante para ella. Y eso significa mucho más de lo que puedoexplicar conpalabras.

A veces, cuandoleo algunos párrafosde mi diario, me pregunto quién era yo cuando losescribí, pues soy incapaz derecordar los acontecimientos de mi vida. Enmás de una ocasión me preguntoadónde se ha ido la vida.

Temiré y vi en tu cara un orgullo quesólo puede sentir una persona capazde amar con todo el corazón. Entoncescomprendí que no hay en el mundoun hombre más afortunado que yo.

Cuandote veo, querida mía, por lamañana antes de la ducha, o en tu estudiocubierta de pintura, con el pelo sinbrillo y los ojos cansados, piensoque eres la mujer más hermosa del mundo.

Meresulta imposible recordar unmomento de mi vida en que no hayas formadoparte de mí. Ignoro qué habría sidode mí si tú no hubieras regresadoaquel día, pero estoy convencido de quehabría vivido y muerto con unapena que, afortunadamente, nunca conoceré.

¿Cómo estar siempre juntos, y al mismotiempo siempre separados?

- ¿Y cómo era tú mujer?
[...]
-Era todo lo que siempre soñé. Ledebo todo lo que soy. Estrecharla entremis brazos era para mí más natural queoír los latidos de mi corazón.Pienso en ella constantemente. Ahora mismo,mientras estoy aquí sentado,estoy pensando en ella. No hubo otra igual.

Elsilencio es sagrado. Une a laspersonas, porque sólo aquellos que sesienten cómodos con la compañía de otropueden estar juntos sin hablar.Es una gran paradoja.

La vida es sencillamente una colecciónde pequeñas vidas y cada una de ellas dura un día.

No quiero volver a olvidarte. Tú eresmuy especial para mí. No sé qué habría hecho hoy sin ti.

Todavía soy tuyo, Allie, mi reina, mibelleza eterna. Eres, y siempre has sido, lo mejor de mi vida.

El cuaderno de Noah - Nicholas Sparks

Cuentos de hadas

Siempre hemos creído que las princesas viven encerradas en
castillos esperando que las rescaten y que los sapos, cuando una lo besa, se convierten en príncipes, que se casan con la princesa. De tantos años, no hemos aprendido que no hace falta varita para ser hada ni castillo para ser princesa.

El hombre nunca ha creído en cuentos de hadas. Yo sé, en mi interior, que en un reino lejano Cenicienta desposó a algún príncipe y que algún príncipe tuvo que besar a Blancanieves para que esta despertase de su embrujo.

***

Los cuentos de hadas son más que ciertos —
no porque nos digan que los dragones existen,
sino porque nos dicen que pueden comerse.
G. K. Chesterton

El color de la luna




<<¿De qué color es la tristeza?>>, preguntó la estrella al cerezo
<<Es del color que toma el mar al acostarse el Sol en su regazo. Un color azul oscuro salvaje.>>
<<¿De qué color son los sueños?>>
<<¿Los sueños? Los sueños son del color del crepúsculo>>
<<¿De qué color es la alegría?>>
<<Del color del mediodía, mi pequeña estrella>>
<<¿Y la soledad?>>
<<La soledad es de color violeta>>
<<¿Y el cariño? Olvidaba preguntarte de qué color es el cariño>>
<<Del color de los ojos de Dios>> respondió el árbol
<<¿De qué color es el amor?>>
<<El amor es del color de la Luna, cuando hay Luna Llena>>

Alkyoni Papadaki
***

La profecía

Me contaron que alguna vez existió una niña que, de tan frágil, podían derribarla en un soplo. Tan tierna, que decían de sus lágrimas que eran saladas.

De ella, decían que vivía oculta en un castillo de corales a la orilla del mar, al que nunca nadie había podido acceder.

Una vez quise conocer a aquella princesita de canela en el rostro. Conseguí que ella me abriera la puerta de su arrecife coralino. Y una vez que entré, no volví a salir.

Ahora, todo el mundo quiere tener su castillo, pero se olvidan de que los castillos son de hombres y las princesas, de cuentos de hadas.
Yo conseguí entrar en aquel cuento de hadas. Y sólo entonces descubrí que de los cuentos a la realidad únicamente hay una delgada línea que nadie ha podido traspasar. Los hombres lo quisieron por la fuerza. Y fracasaron. Yo siempre supe que esas líneas no las traspasaría nunca la fuerza de los hombres, sino la ternura de los niños.

Siempre supe que las líneas se dibujaron con la imaginación; que la sonrisa atravesaba los castillos y la guerra envilecía a los hombres.

Que la fantasía atravesaría las fronteras que la guerra las emponzonaba, no era nada nuevo para mí.

Y, una vez más, se cumplió la profecía.